De todos modos, vale la pena apuntar que hay una profunda diferencia entre tener experiencias religiosas o espirituales, y alcanzar la vida espiritual o religiosa. Eunque un enteógeno pueda permitirle a uno echar un vistazo rápido a la tierra prometida, por así decirlo, la vida espiritual a la que se cabe aspirar continúa tan distante de la realidad cotidiana como siempre; sigue requiriendo disciplina, sacrificio y sometimiento de la mente caprichosa y el ego despótico. (…)

Los enteógenos pueden proporcionar una revelación más o menos fácil y comparativamente rápida, de lo que podría ser la iluminación, y servir, por tanto, como estímulo o incentivo para buscarla o perseguirla; pero quien los considere un atajo en el terreno espiritual es un iluso, o está mal informado.🙂