El éxtasis  es mi “vuelo”, un estado natural de puro ser. El éxtasis es mi experiencia de Dios. Es un estado de plena  vitalidad y unidad de cuerpo, corazón, mente, alma y espíritu. Es lo que necesitamos para sanar nuestro desmembramiento psíquico.  El éxtasis ha sido mi curación. Nací para moverme y para enseñar a otros a moverse. A mover sus cuerpos. Sus corazones. Sus mentes. Sus almas. Su espíritu.  El movimiento es medicina. El ritmo es nuestra lengua madre universal. Es el lenguaje del alma y, sin embargo, porque vivimos en gran medida separados de la fuente de nuestro verdadero poder personal, es un lenguaje olvidado. Vivimos en nuestras cabezas. Vivimos una idea de lo que somos. Pensamos que sólo somos nuestra personalidad. Pero un cuerpo sin alma no tiene ritmo. Una persona sin movimiento es apenas un bulto ambulante.
Todos somos bailarines. Todos llevamos dentro un chamán a la espera de despertar, listo para danzar sobre el filo de la realidad.”