A los Cinco Soles

Se refería, se decía que así hubo ya antes cuatro vidas, y que ésta era la quinta edad.
Como lo sabían los viejos, en el año conejo se cimentó la tierra y el cielo.
Y así lo sabían, que cuando se cimentó la tierra y el cielo, habían existido ya cuatro clases de hombres, cuatro clases de vidas.
Sabrán igualmente que cada una de ellas habría existido en un Sol (una edad).

Y decían que a los primeros hombres que Dios hizo, los forjó de ceniza.
Eso lo atribuían a Quetzalcóatl, cuyo signo es Viento, él los hizo, él los inventó.

El primer Sol (edad) que fue cimentado, su signo fue Agua, se llamó Sol de Agua.
En él sucedió que todo se lo llamó agua. Las gentes se convirtieron en peces.

Se cimentó luego el segundo Sol. Su signo era Tigre. Se llamaba Sol de Tigre. En él sucedió que se oprimió el cielo, el sol no seguía su camino.
Al llegar el Sol al mediodía, luego de hacía de noche y cuando ya se oscurecía, los tigres se comían a las gentes. Y en este Sol vivían los gigantes. Decían los viejos que los gigantes así se saludaban: “no se caiga usted”, porque quien se caía, se caía para siempre.

Se cimentó luego el tercer Sol. Su signo era Lluvia. Se decía Sol de Lluvia (de fuego). Sucedió que durante él llovió fuego, los que en él vivían se quemaron. Y durante él llovió también arena.
Y decían que en él llovieron las pedrezuelas que vemos, que hirvió la piedra tezontle y que entonces se enrojecieron los peñazcos.

Se cimentó luego el cuarto Sol, se decía Sol de Viento. Su signo era Viento. Durante él todo fue llevado por el viento. Todos se volvieron monos. Por los montes se esparcieron, se fueron a vivir los hombres monos.

El quinto Sol: Se llama Sol de Movimiento, porque se mueve, sigue su camino. Y como andan diciendo los viejos, en él habrá movimientos de tierra, habrá hambre y así pereceremos.
En el año Caña, se dice que vino a existir nació el Sol que ahora existe. Entonces fue cuando iluminó, cuando amaneció, el Sol de Movimiento que ahora existe.
Movimiento es su signo. Es este el quinto Sol que se cimentó, en él habrá movimientos de tierra, en él habrá hambres. Este Sol, su nombre Movimiento, este es nuestro Sol, en el que vivimos ahora, y aquí está su señal, cómo cayó en el fuego el Sol, en el fogón divino, allá en Teotihuacán.
Igualmente fue este Sol de nuestro príncipe, en Tula, o sea Quetzalcóatl.