La mente de un psyconauta es buena, pero muchas de ellas juntas pueden ser una experiencia muy potente cuando se están explorando esos increíbles estados de ser… Las substancias psicodélicas y el sonido son una poderosa combinación, y cuando a esto le agregas danza y movimiento, estas de pronto comunicándote contigo mismo y con otros en una forma muy desafiante, y también con una infinita miríada de otras energías, entes, ideas y emociones. El transe quizás en la superficie parezca una actividad muy personal o egoísta, pero en realidad hay ahí toda una gama de comunicación sucediendo en todo tipo de niveles entre toda clase de gente y aun mas allá…”