Cada vez que sientas, como siempre lo haces, que todo te está saliendo mal y que estas a punto de ser aniquilado, vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas, que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: Todavía no te he tocado.      

C. CASTANEDA